La horma
La horma es el molde con que posteriormente se montará el zapato para otorgarle la forma deseada. El prototipo, en madera, se elabora a mano y se toma como referencia para una producción de hormas, esta vez en material plástico, capaces de satisfacer una producción en serie.

El escalado
El proceso mediante el cual se determinan las distintas tallas se denomina escalado. Se trata de una labor muy compleja debido a que, por cuestiones del ensamblaje posterior, no todas las piezas incrementan o reducen su tamaño proporcionalmente. La talla de partida suele ser la 37.

El corte
La piel es el elemento principal en la elaboración de un zapato. Se trata de un material noble, natural y transpirable, que ofrece infinidad de posibilidades.
El corte de la piel puede llevarse a cabo manualmente por artesanos o, en función de la producción, por troqueles o avanzados sistemas automatizados.
El aparado
Una vez confeccionadas las piezas que forman la parte superior del zapato (empeine y forro) se procede a su unión mediante cosido.
El resultado (“corte”) se colocará sobre su correspondiente horma para montar la puntera, el talón y los enfranques sobre la planta.

El tacón
El tacón, cuyo desarrollo y escalado se reduce muy significativamente con el uso de programas informáticos, puede ser de materiales termo plásticos (como ABS, poliestireno o metacrilato) que se inyectan en moldes metálicos al efecto.

El embalaje
Para concluir, cada zapato se hermana con su pareja, se protege con papel de seda y bolsas de plástico y se coloca en su caja. Las cajas se remiten entonces al departamento logístico, encargado de su distribución a cualquier parte del mundo.
El resultado del proceso es un producto sofisticado, que requiere para su elaboración, de un proceso muy complejo y que llega a ser el deseo de toda mujer. Una pieza indispensable en todo armario y que por su diseño resulta una obra de arte.


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